En la NBA, que el balón toque una pierna no basta para señalar una infracción
La Regla 10 distingue golpear intencionadamente con la pierna de recibir un impacto accidental. Para revisar un vídeo importa el movimiento anterior al contacto.

Un pase que rebota en la pierna de un jugador no constituye automáticamente una violación en la NBA. La sección IV de la Regla 10 distingue el uso intencionado de la pierna del impacto accidental del balón en el pie, la pierna o el puño. Además, prohíbe utilizar intencionadamente cualquier parte de la pierna para mover o asegurar la pelota.
La distinción cambia qué hay que buscar en una repetición. Localizar el punto del impacto no resuelve por sí solo la intención. Hace falta observar el movimiento, la trayectoria del balón y la secuencia en la que se produce el contacto, sin trasladar automáticamente a la jugada una conclusión obtenida de una fotografía congelada.
Dos supuestos inventados ilustran la pregunta, sin arbitrar un encuentro real. En el primero, un pase desviado golpea accidentalmente una pierna. En el segundo, se utiliza deliberadamente la pierna para desplazar el balón. El primer contacto, por sí mismo y bajo ese supuesto accidental, no es la violación que describe esta regla; el segundo sí encaja en la conducta intencionada que prohíbe.
Para comentar un vídeo, conviene describir primero lo visible y separar después la interpretación: cuándo se mueve la pierna, hacia dónde viaja el balón y qué parte de la secuencia falta. Eso no sustituye la decisión arbitral ni permite resolver cualquier contacto con un solo fotograma. Esta explicación utiliza la regla oficial NBA consultada y no afirma que la misma redacción se aplique sin comprobación a todas las competiciones de baloncesto.