En rugby, recuperar el balón no basta para conservar el lanzamiento rápido de lateral
La ley 18 distingue el lanzamiento rápido de un lateral ya formado. Cambiar el balón o un contacto fuera de las excepciones impide esa reanudación rápida y mantiene el lateral para el mismo equipo.

El lanzamiento rápido de lateral en rugby XV depende de lo sucedido con el balón después de salir, no solo de la rapidez del jugador que quiere reanudar. La ley 18.5 de World Rugby lo impide si ya se ha formado el lateral, se utiliza otro balón o el original ha sido tocado por una persona que no entra en las excepciones previstas.
Las excepciones de contacto son el propio lanzador y el jugador que llevó el balón fuera. Cuando se incumple alguna de las condiciones del apartado 18.5, se concede el lateral al mismo equipo; no se debe interpretar automáticamente que el rival pasa a lanzar. La regla contiene otras condiciones de ejecución que también deben cumplirse.
Supongamos una secuencia ficticia: el balón sale, lo recoge una persona ajena al juego y después lo entrega al jugador que pretende lanzar inmediatamente. Haber recuperado el mismo objeto no borra ese contacto intermedio. La pregunta relevante para aplicar el apartado es quién lo tocó después de salir y antes del lanzamiento.
En otra secuencia inventada, el jugador recibe del personal de apoyo un balón distinto mientras el original sigue lejos. Aunque no haya espera y la defensa continúe desorganizada, el requisito de utilizar el mismo balón sigue importando. Son ejercicios de lectura de la norma, no reconstrucciones de un encuentro ni una valoración de decisiones arbitrales reales.
World Rugby distingue además este procedimiento de un lateral formado que se ejecuta con rapidez. Para seguir una repetición conviene ordenar tres comprobaciones: si el lateral ya estaba formado, si se utiliza el balón original y qué contactos se produjeron fuera. Superarlas no resuelve toda la jugada: la ley 18.4 añade requisitos de lugar, dirección, distancia y posición de los pies. Esta guía se limita a evitar confundir velocidad de ejecución con cumplimiento de las condiciones.