Una molestia en tenis puede conceder el punto o hacerlo repetir: la Regla 26 distingue el origen
La interferencia deliberada del rival y un hecho involuntario tienen efectos diferentes. Los casos de ITF también limitan cuándo puede reclamarse.

La Regla 26 del tenis distingue una interferencia deliberada del rival de una involuntaria. Si un jugador sufre una molestia durante el punto por un acto deliberado del contrario, gana el punto. Si se debe a un acto involuntario del rival o a algo fuera de su propio control, con la exclusión de un accesorio permanente, corresponde repetirlo.
Los casos publicados por ITF evitan convertir esa explicación en un permiso general para detener el juego. Quien para porque cree que el contrario está siendo molestado pierde el punto en el supuesto planteado. Y una pelota u objeto que ya estaba en su lado al empezar el punto no se considera interferencia sobrevenida en el caso descrito. En cambio, la pelota en juego que golpea un pájaro da lugar a repetición.
Para seguir una incidencia ficticia puede hacerse una secuencia de tres preguntas: quién la provoca, si su actuación es deliberada y en qué momento aparece el obstáculo. Una repetición televisiva centrada en el golpe puede no mostrar que el objeto llevaba allí desde antes del saque. La regla obliga a recuperar ese contexto, en lugar de juzgar únicamente la sensación del jugador al final.
El efecto tampoco se obtiene eligiendo siempre la solución que parece más cómoda, como repetir cualquier punto discutido. Las reglas distinguen quién obtiene el punto de cuándo vuelve a jugarse. Esta lectura de la edición 2026 no atribuye una infracción a un jugador ni resuelve una imagen aislada: ayuda a identificar qué hechos necesitaría conocer el árbitro. Los ejemplos del pájaro y del objeto previo proceden de los casos oficiales; no son sucesos observados por esta publicación.