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Fútbol · Regla y comparación

En una tanda de penaltis, un rechace del portero no permite al lanzador rematar otra vez

La regla 10 de IFAB prohíbe volver a jugar deliberadamente el balón. El final del lanzamiento y un rebote hacia la portería requieren mirar toda la secuencia.

Redacción · Actualidad Flash · 2026-10-20
Ilustración IA de una portería y una red imaginarias en cianotipia; no muestra un lanzamiento, una trayectoria, un estadio real ni una decisión arbitral.
Ilustración original generada con IA; no documenta el acontecimiento ni representa datos medidos.

En una tanda de penaltis no se abre una segunda oportunidad de remate porque el portero haya rechazado el primer golpeo. La regla 10.3 de IFAB, en la edición 2026/27 consultada, establece que el lanzador no puede volver a jugar deliberadamente el balón. La tanda se disputa después de terminar el partido y tiene su propio procedimiento.

El lanzamiento tampoco se considera completado por cualquier toque del guardameta. La regla señala que termina cuando el balón deja de moverse, sale del terreno o el árbitro detiene la acción por una infracción. Por eso conviene observar qué ocurre con el balón tras un rechace antes de interpretar el resultado.

Comparemos dos situaciones ficticias sin otras infracciones. En la primera, el portero desvía el balón, que continúa moviéndose y termina cruzando por completo la línea de gol entre los postes y bajo el larguero. El mero desvío no basta para dar por finalizado el tiro. En la segunda, el lanzador corre hacia el rechace y vuelve a golpear deliberadamente: la intervención del portero no le concede ese segundo remate en la tanda.

Esta prohibición no debe confundirse con el doble contacto accidental del golpeo inicial. El texto actual trata aparte el impacto simultáneo en ambos pies o el contacto inmediato con el pie o pierna de apoyo: si ese tiro entra, se repite; si no entra, se registra como fallado. Son condiciones específicas, no un permiso para perseguir el balón.

Para leer una repetición proponemos tres preguntas en orden: si se trata de una tanda, si el balón ya había dejado de moverse o salido y si el segundo contacto del lanzador fue deliberado o corresponde al supuesto accidental descrito. Una imagen detenida del portero tocando el balón no responde a las tres. Los ejemplos son educativos y no resuelven una jugada de un partido real.

Fuentes consultadas

Contenido elaborado con apoyo de IA. Nuestra política de transparencia.