La NBA concede dos tiempos muertos por equipo en cada prórroga: disponer de ellos no permite pedirlos en cualquier jugada
La regla 5 distingue el cupo del tiempo reglamentario y el de la prórroga. La posesión o el balón muerto determinan cuándo puede atenderse una solicitud.

Cada equipo dispone de dos tiempos muertos en los periodos de prórroga de la NBA, según la sección VI de su regla 5. El cupo debe leerse junto a otra condición: una solicitud del entrenador principal o de un jugador en pista solo se concede cuando el balón está muerto o lo controla un jugador de su propio equipo.
La misma regla fija siete tiempos muertos durante el tiempo reglamentario, con límites adicionales al final del encuentro. No conviene utilizar ese número para interpretar una prórroga: el texto reserva a esta su asignación de dos por equipo. La sección de duración establece, además, cinco minutos para cada periodo extra.
Imaginemos una jugada sin infracciones en la que el balón queda suelto y ninguno de los equipos lo controla. Aunque un equipo conserve un tiempo muerto, esa disponibilidad no cumple por sí sola las condiciones para detener la acción a petición suya. Una segunda escena ficticia cambia el elemento decisivo: un jugador asegura el control del balón para su equipo y entonces su entrenador pide la pausa.
Hay que distinguir también una interrupción arbitral de un tiempo muerto cargado a un equipo. Ver el juego detenido no permite deducir automáticamente que el entrenador ha gastado una de sus dos pausas. El reglamento contiene supuestos específicos para las suspensiones oficiales y para solicitudes que exceden las disponibles.
Para revisar una secuencia proponemos mirar primero el periodo, después el saldo de tiempos muertos y finalmente el estado del balón en el instante de la petición. Una captura aislada de un entrenador gesticulando no acredita las tres cosas. Esta explicación utiliza el reglamento general publicado por NBA Official: no extrapola el cupo a formatos especiales, otras ligas ni competiciones de verano, ni emite un veredicto sobre una jugada real.