El brazo arbitral importa en un libre indirecto: cuándo la omisión obliga a repetir
La Regla 13 de IFAB distingue el tiro directo a portería de la señal olvidada. Sus preguntas oficiales incluyen una intervención del guardameta.

En un tiro libre indirecto, el árbitro señala su carácter elevando un brazo sobre la cabeza. La Regla 13 de IFAB mantiene esa indicación hasta que se ejecuta y el balón toca a otro jugador, sale del terreno o queda claro que no puede marcarse directamente. No es solamente un gesto para acompañar el silbato: comunica una condición del lanzamiento.
Si un indirecto correctamente señalado entra directamente en la portería contraria, corresponde saque de meta. Si el árbitro omite señalar que es indirecto y el balón entra de forma directa, la regla exige repetir el lanzamiento. Cambia una circunstancia anterior al golpeo, aunque dos imágenes del balón entrando pudieran parecer iguales.
Hay un matiz que impide resolver todos los casos contando únicamente los contactos. En sus preguntas oficiales, IFAB plantea la omisión de la señal seguida de un intento de parada del guardameta, que toca el balón antes de que entre. La respuesta indica anular el gol y repetir por equidad, pues el error arbitral pudo inducir ese intento y el equipo no debe sufrir por él.
Para analizar una secuencia ficticia conviene separar tres momentos: qué reanudación se concedió, cómo se comunicó y qué ocurrió con el balón después. Una captura del último instante puede mostrar un toque del portero, pero no demostrar si hubo señal previa. Tampoco la ausencia de un brazo en una sola fotografía acredita que el árbitro no lo levantó antes.
Este orden permite formular mejor la pregunta sobre una jugada sin inventar lo que ocurrió fuera de plano. Primero se determina si era indirecto; después se comprueba la señal y finalmente la trayectoria. Aquí se explica la edición 2026/27 y su criterio publicado, no se juzga ningún partido ni se atribuye un fallo a un árbitro real.